
En el momento más crítico de su vida, Mia, una joven de 17 años, cuando debe elegir entre su gran pasión, la música clásica y su gran amor, su novio Adam, sufre la desgracia más trágica e inimaginable posible. Perder en un accidente de tráfico a sus padres y su hermano pequeño mientras ella queda en coma. Y debatiéndose entre la vida y la muerte, su mente se aleja de su cuerpo mientras ve pasar a todos sus seres queridos pidiéndole a su cuerpo inerte que no se rinda.
Entre sus familiares y amigos se encuentran una abuela que ve en animalitos familiares fallecidos convertidos en ángeles que la cuidan. Un abuelo taciturno que con sólo una mirada puedes entrar hasta el fondo de su corazón. Kim, su mejor amiga, de la que no se ha separado desde que comenzaron a odiarse en la escuela y que acabó por convertirse en su alma gemela. Y su novio rockero del que se enamoró gracias a la gran pasión de ambos, la música, en caso de Mia, clásica, en caso de Adam, punkie.
Y repasando toda su vida en ese trance se va rindiendo de a poco sin encontrar el consuelo suficiente para sobrellevar su pérdida.
Una lección de vida. Si dependiera de ti, de un solo instante en el que pudieras elegir, vivir o dejarse ir, después de una tragedia tan abrumadora que apenas queda rastro de tu vida anterior, ¿Qué harías? Mia nos muestra su decisión en esta conmovedora novela con la que en más de una ocasión me he encontrado tratando de disimular unos ojos llorosos que al leer la última página no han podido más que dejar escapar un reguero de lágrimas sin remedio.