"Con eso basta. Estamos mirando la misma luna del mismo mundo. Estamos ligados a la realidad por la misma línea. Seguro. Sólo tengo que ir tirando de ella en silencio."

(Sputnik, mi amor - Haruki Murakami)


domingo, 21 de febrero de 2010

Conciertazo de Vega en Bilbao


Sin palabras. Me esperaba algo bueno, pero lo que me encontré fue especial. Vega es especial. A mí ya me ha ganado para todo lo que haga de aquí en adelante. Y es que ahí es donde un artista tiene que ganarse a la gente. Subido a un escenario. Y Vega ahí arriba, como su nombre indica, es una estrella. Quizás pequeñita, quizás no brille para todo el mundo, todavía, tiempo al tiempo, porque para quien tiene la suerte de poder verla, brilla más que ninguna.

He visto ya algunos artistas españoles en el escenario. Como siempre digo, para gustos los colores, si no que aburridos seríamos. Pero para mí, puedo decir que Vega es la que más me ha gustado de todos. Recomendada 100%. Intercala el repertorio preparado con peticiones del público y eso no lo hace cualquiera. Y de repente te canta “Perlas ensangrentadas” de Alaska, como la de “y sigo siendo el reeeey”, ranchera, por cierto, a petición de Micky Nadal, quien fue a verla al concierto. Un reto que ganó y con el que se ganó a toda la sala.

Viendo como se divierte allí arriba, como lo disfruta y lo natural que es, comprendes que lleva la música dentro. Es una suerte poder ver a alguien así y entender que es así. Vega grande. Vega y su guitarra.

Me fui con un disco firmado, una foto con ella y una sonrisa, que aún después de irme a dormir y levantarme, se me ha quedado permanente en la cara.

Y de regalito os dejo una canción nueva. Esta canción es especialmente especial, valga la redundancia. A mí me encantó y supongo que será para su siguiente disco. Ojalá. La calidad del vídeo no es que sea muy buena, pero no se oye mal. Espero que os guste. Y quien se detenga a escuchar y a entender, que disfrute...


video
Septiembre

Si me dijeran que puedo volver no cambiaría ni un instante entre tus manos, si dijeran que puedo cambiar yo seguiría caminando de tu mano, si insistieran en querer volver yo volvería a nacer y encontrarte al otro lado

miércoles, 17 de febrero de 2010

El frío modifica la trayectoria de los peces


En la vida, no hay que temer nada, sólo tratar de comprender”

Marie Curie


Un bonito libro. Se lee de un tirón y te hace sonreír. Quizás no sea el libro del siglo, pero bueno, contada desde los ojos de un niño de once años, la historia se te hace amena y entretenida, te hace pasar un momento agradable.

Es la historia de un niño que al enterarse que sus padres se van a separar le pide al cielo que haga algo. Sólo un poco de ayuda. Y el cielo le hace caso. De repente deja caer hielo y hielo sin cesar. Menuda ayuda. ¿O quizás el frío cambie el rumbo de sus vidas? Además, en el hielo, se entremezclan las vidas de unos personajes un tanto pintorescos. Un matemático ruso que se pasa el día mirando la trayectoria que trazan sus cuatro peces porque pretende probar en su tesis que los peces se mueven en función del resto. Una bailarina de streaptease sin suerte en el amor. Un huraño que se pasa el día en el sofá entre cervezas dejándose cuidar por su hijo de once años. Una pareja de gays que pasean a su perro por separado para que la gente no sospeche y piensen que son hermanos.

En mi opinión, si tienes los ojos abiertos, si estás dispuesto a ello, cada libro puede enseñarte pequeñas lecciones. Aunque para cada persona esas lecciones puedan ser diferentes. Depende de con que ojos lo leas. De este libro, personalmente, entiendo, aprendo, que a veces se olvida por qué comenzaste a querer a alguien. Un día te despiertas y ya sólo ves lo que os separa, y cada vez más lejos. Pero quizá no sea sólo culpa del otro, que ha cambiado. Quizá también sea culpa tuya, que has cambiado. Hay que pararse. Reflexionar. Comprender. No olvidar lo que un día fuiste, porque quizás aún esté dentro de ti. Dormido. Tal vez la rutina envolvió tus sueños, tus ilusiones. Y ya no se ven. Desenvuélvelos. Desenvolvedlos. Juntos. Y quizás lo que os separa se vuelva a hacer pequeño, casi invisible, y lo que os una sea, incluso, más que antes. Cumpliendo sueños, ilusiones. Quizás, para comprender al otro, hay que comprenderse a uno mismo primero. Pararse. Reflexionar. Comprender.

Una bonita lección. En realidad, creo que hay más lecciones por aprender en este libro, pero supongo que, para mí, ésta es la principal. Una vez más, siempre depende de los ojos con lo que lo leas.

Recomiendo este libro a quien quiera pasar un rato agradable. A quien le apetezca escuchar la opinión de un niño de once años y crea que pueda aprender algo de él.

Y quizás el frío ayude a refrescar la memoria, haciendo reaccionar los corazones.


Otras pequeñas lecciones:

El mundo necesita a esos marginados que terminan cruzando la línea de meta como vencedores, de otro modo la esperanza no sería más que una carrera sin fin

La revelación no es sólo una luz interior, es una luz que, al iluminar tu verdadera cara hacia el mundo, termina por cambiar lo que el mundo ve

domingo, 14 de febrero de 2010

El lamento del perezoso y Firmin


No me gusta hablar mal de un libro cuando no me ha gustado especialmente, porque cada persona es diferente, y que a mí no me haya gustado no significa que no sea un buen libro. Pero “El lamento del perezoso”, sinceramente, no me ha hecho mucha gracia. Tal vez me entró la prisa porque en un principio ya no me satisfizo, y por el afán de terminarlo cuanto antes, no lo haya apreciado como se merece. Pero esa es la sensación que me ha dejado, la de la prisa, cuando un libro, para mí, tiene que transmitirte ese placer tranquilo de disfrutarlo aunque tus dedos pasen sin descanso una página tras otra.

Por otro lado, me parece muy original la manera en la que está escrito. Un conjunto de todo lo que Andrew Whittaker, su protagonista, escribe, ya sean relatos sin futuro alguno, cartas de rechazo a otros escritores (es director de una revista literaria), cartas a su ex-mujer, ¡hasta listas de la compra!; mientras su vida se va derrumbando caóticamente sin que pueda o quiera evitarlo. Y también es cierto que este gandul, de vez en cuando, te saca una media sonrisa por lo irónico que resulta en su visión de la realidad y particular desmoronamiento.

Supongo que tenía muchas expectativas puestas en este autor después de haber leído “Firmin”, y que por eso, me haya decepcionado un poco. Aunque si hay un tercer libro seguro que le daré una oportunidad.


Y es que “Firmin” me encantó. Una fábula preciosa sobre un ratoncito muy humano que empieza por comerse literalmente los libros y termina devorándolos figuradamente. Al parecer desde una pequeña editorial estadounidense, mediante el boca a boca, llegó al resto del mundo con un éxito abrumador, y no me extraña. Hace tiempo que leí este libro, y ya no recuerdo bien los detalles, pero sí la sensación que me dejó. Esa sensación. Sin duda merece la pena leerlo y está en la lista de aquellos libros, que, si me piden recomendación, sin duda, me vendrá a la mente.


Mi devoración, al principio, era tosca, orgiástica, descentrada, cochina –me daba igual emprenderla a mordiscos con Faulkner que con Flaubert-, pero pronto empecé a percibir sutiles diferencias. Me di cuenta, al principio, de que cada libro poseía un sabor distinto –dulce, amargo, agrio, agridulce, rancio, salado, ácido-, y según fue pasando el tiempo y mis sentidos ganaban en agudeza, llegué a captar el sabor de cada página, de cada frase, y, finalmente, de cada palabra

martes, 9 de febrero de 2010

El misterio de la cripta embrujada


“Tenía una voz metálica, algo bronca. Vi que las frases salían de su boca como pompas de las que las palabras eran sólo el revestimiento externo que, al deshacerse en sonido, dejaban al descubierto un volumen etéreo: el significado.”



Simplemente genial. Desde que leí “El asombroso viaje de Pomponio Flato”, que me encantó ya que no me había reído tanto con un libro, estaba deseando leer algún otro de Eduardo Mendoza. Hace unos días vi en una librería varios libros suyos y a pesar de que tengo un montón de libros retrasados, no me pude resistir. Elegí “El misterio de la cripta embrujada” por ser el primero de tres en el que aparece un peculiar detective como narrador-protagonista. Le hice un hueco y mereció la pena con creces. En dos mañanas me lo hube fulminado.

Un loco, un despojo, un pillo, se le puede llamar casi cualquier cosa, pero le vas cogiendo cariño oye, y con el ansia de que sus pesquisas lleguen a buen puerto se te acaban las páginas sin saber siquiera su nombre. Y ahora que le conozco un poco, intentaré no perderle la pista (en “El laberinto de las aceitunas” y “El tocador de señoras”), con la curiosidad primera de enterarme cómo narices se llama.

sábado, 6 de febrero de 2010

Mil soles espléndidos


Nana le había dicho: -Como la aguja de una brújula apunta siempre al norte, así el dedo acusador de un hombre encuentra siempre a una mujer. Siempre. Recuérdalo, Mariam.-


Nana le había dicho en una ocasión que cada copo de nieve era el suspiro de una mujer a la que habían ofendido en algún lugar del mundo. Que todos los suspiros subían al cielo, formaban nubes y luego se deshacían en trocitos diminutos que caían silenciosamente sobre las personas.”


Ayer terminé de leer “Mil soles espléndidos”, escrito por Khaled Hosseini. A decir verdad yo nunca hubiese leído este libro si no fuese porque me lo habían regalado. Lo conocía de haberlo visto en librerías y me daba una especie de respeto leerlo, sentía como un extraño miedo a enfadarme, a sentirme totalmente en contra de una cultura que no es la mía. No sabía absolutamente nada sobre el libro ni el autor, pero es la sensación que me inspiraba. Y en cierto modo, es lo que me ha ocurrido. Nunca antes me había enfadado tanto leyendo un libro. Tampoco había llorado tanto. De impotencia, pero también de esperanza. Donde hay hombres muy malos. Pero donde también hay hombres buenos.

Mariam y Laila. Dos mujeres que sufren. Y te recorres el libro sufriendo con ellas, desde la fácil distancia, pero como si cada golpe que ellas recibiesen supusiese un pinchazo en tu corazón.

Marian y Laila. La capacidad de sufrimiento y el poder de la amistad.

Lo terminé de leer de noche, me acosté pensando en él y me he levantado pensando en él. Otras veces, simplemente te apetece leer, terminas un libro y según lo cierras, comienzas otro. Aunque te haya gustado el primero, pero, simplemente, te apetece leer, por el placer que ello supone. Sin embargo, con este libro, es como si necesitara un tiempo de reflexión, de pensar en los personajes y en qué será ahora de ellos. En todo lo que han sufrido Marian y Laila, en si mereció la pena.

Es una historia dura, pero preciosa. Un libro lleno de penas, de golpes, de guerra, pero repleto de esperanza. Esperanza para las mujeres que sufren.


miércoles, 3 de febrero de 2010

No pudo ser


Pues no. No ganó. Así que no queda más remedio que felicitar a la vencedora. Una vez más, Beyoncé. Grande Beyoncé y por algo será. Sin embargo, para mí lo merecía más P!nk. Qué le voy a hacer. Quizá no sea objetiva.

En fin, os dejo su actuación en la gala. Otra canción. Sin trapecio. Pero más sobrecogedora si cabe. A quién le guste, sin duda disfrutará cada segundo. Una vez más, la mejor.

video


Y es que realmente no importa quien se lleve los premios; porque a mí, quien me hace estremecer cada vez que la veo allí arriba, volando, es P!nk.